Inspiración floral

Hace ya algunos años, organizando la boda de la hermana de una buena amiga, la novia, repetía sin cesar, prácticamente a diario, que ella necesitaba casarse rodeada de  girasoles. El detalle, provocaba las risas de las amigas y parientes más cercanas, que bromeaban incluso con ello diciéndole que en vez del novio, sería un detalle que le esperase en el altar, un girasol gigante.

Por aquel entonces, yo me iniciaba de manera freelance y autodidacta en el mundo de las bodas, pero pese a mi poca experiencia, captaba perfectamente el porqué de aquella pequeña obsesión.

En los días más importantes de nuestra vida, o por lo menos, en aquellos que sabemos que vamos a querer recordar para siempre, necesitamos la presencia de elementos cercanos y que nos trasladen a situaciones  pasadas que también nos hicieron felices. Nos dan seguridad, tranquilidad y la certeza de que vamos a disfrutar ese momento al máximo, vivirlo plenamente. Esa es la razón por la cual es tan importante que los novios se rodeen, en el día de su boda, de aquello que les guste y les haga feliz.

Para la novia que os comentaba, los girasoles iban unidos a su abuela y a su infancia. Su olor y color le provocaban una sonrisa inmediata que quería conectar con el día de su boda.

Hoy he recordado esa boda y me han venido a la cabeza los diferentes arreglos florales en los que he participado a lo largo de estos años y os puedo decir, casi con total seguridad, que las flores son un elemento inspirador vital para ese día.… cuestión de gustos.

Hay novios que quieren que las flores simplemente estén presentes, sutilmente, en la ceremonia. Otros quieren que las flores aporten, en los distintos espacios, un toque vibrante de alegría y color. Hay quienes disfrutan viéndolas aportar un sutil toque de elegancia en determinados espacios.

Sea  cual sea su estilo y su preferencia floral para ese día, todos los novios coinciden en algo: lo  verdaderamente fundamental, es que nos ayuden en el mensaje. “Magia”.

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